201610.05
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El modelo farmacéutico portugués en dirección de los productos complementarios

La crisis y sus consecuencias han obligado al país vecino a reinventar un modelo que afecta a todo el territorio nacional. Las farmacias lusas se han adecuado a la situación asegurándose de que los ciudadanos siguen recibiendo la atención de siempre y manteniendo la calidad de los fármacos mediante controles.

Portugal es un referente en toda Europa respecto a asistencia sanitaria. Más de tres mil farmacias componen la red nacional, en un marco bastante parecido al que tenemos en España. Sin embargo, el modelo del país vecino se ha adaptado a los cambios producidos por la crisis económica implantando medidas como reducir el área obligatoria para abrir una oficina de farmacia. De ello y de otros retos de cara al futuro se encarga un nuevo órgano que regula el sector de los medicamentos, además de otros productos.

Garantizar la cobertura y la calidad

Todos los productos que se expiden en las farmacias siguen un estricto control de calidad y protección. Tanto fármacos como artículos de higiene y cuidado corporal pasan por varios niveles de análisis para garantizar una cobertura adecuada de cara a la población general. En este sentido se puede decir que apenas hay diferencias entre las farmacias portuguesas y las españolas. Gracias a medidas como estas y otros proyectos las farmacias de barrio ya detectan 1 de cada 4 pacientes de diabetes,

lo que indica la gran calidad del servicio también en nuestro país. Además, hay unos términos de competencia que garantizan la profesionalidad de los titulares de farmacia, los cuales se integran en entidades similares a nuestros colegios.

Detalles que inquietan al resto de farmacias europeas

Sin embargo, el modelo luso tiene algunas diferencias con otros modelos farmacéuticos. Una de ellas hace que en España las farmacias teman que se extienda y afecte al modo en que se compran y venden estos establecimientos. Para vender farmacias en Barcelona por ejemplo, se requiere que el propietario sea siempre un profesional titulado, mientras que en Portugal desde 2007 esto no es un requisito aunque quien dirige la farmacia sí debe ser un farmacéutico. Además, un propietario no puede tener más de cuatro farmacias y tiene que haber como mínimo dos farmacéuticos en cada una de ellas. Esto hace que comprar una farmacia sea mucho más complejo que en España.

Aumento de venta en productos complementarios

Aunque la facturación de las farmacias portuguesas en su mayoría depende de los medicamentos con receta, se está observando un aumento en los productos complementarios. Es por ello que los profesionales empiezan a especializarse y se crean nuevas normas para regular adecuadamente el sector. Los productos de perfumería y cosmética, suplementos alimenticios y otros similares se están incrementando de manera exponencial, lo que abre el mercado a nuevos modelos de ingresos.

“Es un mercado aún por explotar que puede ayudar a las farmacias a aumentar sus beneficios y hacerlas más rentables”, comenta Helder Mota Filipe, vocal de INFARMED, el órgano regulador que se encarga de que los nuevos modelos cumplan con los requisitos establecidos.