201610.12
0

Fundación El Alto, farmacia con fines solidarios

Ya son 10 años los que lleva la Fundación El Alto formando parte de la lista de onegés farmacéuticos y ayudando en varios puntos de África a mejorar el servicio de farmacia de algunos hospitales. Su labor le ha valido el reconocimiento de diversas entidades como la Fundación Cofares o Correo Farmacéutico, recibiendo cuatro premios en España y uno de carácter internacional.

Adaptar los hospitales a las normas de calidad

El propósito de esta organización es el de colaborar con los hospitales de diferentes puntos de África para que su servicio de farmacia se ajuste a la normativa internacional en materia de calidad. Además de ello, se busca que desde allí mismo sean capaces de desarrollar las fórmulas magistrales y no depender de terceros para disponer de acceso a los fármacos, algo que encarece y dificulta conseguirlos.

El nombre de Fundación El Alto se debe a que fue en El Alto de la Paz, Bolivia, donde David Roca se dio cuenta de que el derecho a una sanidad de calidad requiere de acciones concretas. Con ese fin nació en febrero de 2006 la fundación junto a tres colaboradores. El proyecto se ha ido afianzando como algo estable dentro de las estrategias de cooperación internacional española. Actualmente coordinan tres proyectos en Chad, Etiopía y Uganda, logrando hitos como la implantación de un sistema informático para prestar servicio de farmacia, pionero en Etiopía. Además buscan optimizar cada vez mejor todos los procesos, según ha podido conocer Afinpa.

En Uganda, por ejemplo, adaptaron el espacio del hospital de Saint Joseph, en Kitgum, para desarrollar un servicio farmacéutico y construir un laboratorio de fórmulas magistrales.

Resultados esperanzadores

Lo que en principio pareció una prueba hace 10 años se ha convertido en un proyecto con gran capacidad de mejora, además de una relativa facilidad para trasladar el modelo a otros lugares. En Etiopía se pudo observar cómo el acceso a fármacos de calidad no solo era posible, sino que los beneficios en la salud de la población hace que este se implante también en otros sitios. Por ello en 2010 se creó un modelo similar en Chad y tres años después se hizo lo propio en Uganda.

Las cifras conseguidas por la organización sin ánimo de lucro son más que positivas. En los laboratorios se han logrado desarrollar decenas de miles de fórmulas magistrales que han beneficiado a millones de personas. Además, los voluntarios se han encargado de dar formación a 45 técnicos locales ininterrumpidamente, además de atender a cientos de miles de pacientes de forma directa.

Un nuevo proyecto en mente

La Fundación El Alto no parece conformarse con los logros obtenidos y quiere seguir trabajando para mejorar todavía más todos los proyectos, además de crear otros nuevos. Todo un logro por parte de una entidad española que se encarga de trasladar a países menos favorecidos los conocimientos en materia de farmacia que en el mundo desarrollado parece que damos por sentado.

Para llevar a cabo este avance la fundación busca el apoyo de nuevos socios y donantes, tanto públicos como privados. Por otros 10 años más, al menos.