201806.28
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Conceptos a tener en cuenta en el diseño de una farmacia

Cuando se planifica un proyecto de apertura para una nueva farmacia, bien sea nueva o reformada, es normal buscar que todo sea vistoso y cause una buena impresión. Además de ofrecer un valor añadido con el que lograr una rentabilidad mayor. Para conseguirlo de manera efectiva hay una serie de conceptos a tener en cuenta en el diseño de una farmacia.

Personalidad propia

A pesar de que la identidad corporativa de una farmacia puede parecer igual en todos los casos, lo cierto es que cada proyecto es único, ya que cada farmacéutico lo es. Las condiciones del local, el tipo de cliente que entrará en la farmacia y hasta qué hacen otros establecimientos que compiten con ella marcarán la pauta para crear una identidad. Una personalidad que ofrezca a cada uno la experiencia que está buscando. Así es como comienza una buena reforma de farmacia.

Distribución de las zonas

El cliente actual no quiere perderse buscando un producto, aunque a menudo tampoco quiere tener que preguntar. Por eso, hoy se apuesta sobre todo por organizar la farmacia por categorías. Zonas dedicadas a un tipo de producto para que quien entre pueda ir directamente allí. De esta manera se ayuda a los clientes a identificar con facilidad donde está lo que buscan.

Se puede separar cada zona con colores, diseños o carteles, para lo que el mobiliario de farmacia a emplear tiene bastante que decir. Todo con el objetivo de crear en la persona que entra en la farmacia una sensación de orden que demuestre que está en un establecimiento especializado.

Capacidad de adaptación a los cambios

Los cambios en una farmacia son frecuentes, ya que en cada época del año hay unas necesidades distintas. Por ello, las campañas y los productos más solicitados también van rotando, lo cual obliga a ir cambiando el aspecto de algunas zonas, sobre todo los denominados puntos calientes.

Por eso es fundamental diseñar la farmacia con la capacidad de poder ir variando de forma sencilla. Poder hacer una buena exposición de productos de temporada a la vez que sigue siendo accesible todo lo demás.

Aspecto sencillo y funcional

Además de conseguir que el cliente se pueda manejar bien en el interior de la farmacia, también tiene que ser funcional para quien atiende detrás del mostrador. De este modo la experiencia de compra es mucho más agradable y se entabla una mejor relación entre farmacéutico y usuario de farmacia.

Para crear estos espacios es fundamental analizarlo todo en su conjunto y decidir dónde y cómo se colocarán los productos. Cuanto más fácil le resulte al cliente encontrar los productos que busca y al farmacéutico moverse por la farmacia, tanto en el área de ventas como en la rebotica, mejores sensaciones se conseguirán.

En resumen, el diseño de una farmacia se apoya en 4 conceptos fundamentales: identidad, distribución, adaptabilidad y funcionalidad. Tanto en farmacias de nueva creación como a la hora de reformar una existente, todo lo que se pueda lograr en ellos aumentará la rentabilidad del negocio.